Son más de 16.000 campesinas beneficiadas, la tarjeta Mujer Agro del Banco Agrario recibió el premio de Innovación Social en la Convención Bancaria.

Acceder a un crédito en en el sector campesino ha sido poco probable por los requisitos, soportes económicos y documentos que las entidades financieras requieren para los tramites, ahora hay nuevas oportunidades. Durante la pasada Convención Bancaria, (Asobancaria) Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia le entregó al Banco Agrario el premio Florángela Gómez en la categoría de Innovación Social. El galardón, entregado por Alejandro Noguera, secretario general de la Universidad de Los Andes, reconoce el trabajo de la tarjeta de crédito Mujer Agro, una herramienta creada para abrirle las puertas del sistema financiero formal a las trabajadoras de las regiones.

Este servicio financiero que respaldo la franquicia Visa. está diseñado para pequeñas productoras campesinas de entre 20 y 70 años. Cuenta con tasa preferencial, no cobra cuota de manejo e incluye asistencias en salud y beneficios de bienestar.

Este servicio tiene beneficios que se adaptan a las necesidades de ellas, su cambio más relevante está en la forma de cobro. A diferencia de los plásticos tradicionales que exigen pagos mensuales fijos, Mujer Agro adapta su facturación a los tiempos de siembra, cosecha y venta. Al hacer coincidir las fechas de pago con el momento en que las agricultoras reciben sus ingresos, la tarjeta protege sus bolsillos y evita que tengan que acudir a deudas informales como prestamos cobra-diarios durante las épocas de producción.

La respuesta en el campo se refleja directamente en los números. A julio de 2026, el Banco Agrario reporta más de 16.000 tarjetas activas, compras acumuladas por casi $30.000 millones de pesos y una cartera colocada de $39.294 millones.

Al recibir este reconocimiento, voceros de la entidad señalaron que el gremio bancario destaca con este galardón a un producto que «nació para construir resiliencia, generar autonomía y transformar incertidumbres en oportunidades entre las mujeres que con su esfuerzo contribuyen a sacar adelante cada día el campo colombiano».

Darle crédito flexible y seguro a la mujer rural trasciende las cifras bancarias: se convierte en una vía directa para garantizar la independencia económica y el desarrollo de miles de hogares campesinos en todo el país.