El sismo del pasado 10 de agosto en Colombia no solo derribó infraestructuras, sino que cambió la vida de miles de familias en cuestión de segundos. En departamentos como Chocó, Risaralda, Valle del Cauca, Caldas, Quindío y Cauca, el movimiento telúrico dejó un saldo doloroso de 331 personas fallecidas y más de 4.505 heridos confirmados por la UNGRD. Detrás de estas cifras oficiales hay miles de personas que perdieron de golpe el hogar que construyeron durante toda su vida.
Frente a la magnitud de la tragedia, la respuesta del país no se ha hecho esperar. En esta primera línea de acción, la organización humanitaria ha tomado un rostro decididamente femenino. Desde el primer día de la emergencia, más de 10.000 voluntarios se han volcado en la clasificación y entrega de provisiones, un despliegue logístico impulsado por la primera dama, Ana Lucía Pineda, y la red de mujeres ‘Tigresas Moviéndose con Corazón’. Sin embargo, el esfuerzo trasciende el alivio inmediato: a este bloque ciudadano se ha sumado el respaldo de múltiples empresas y entidades privadas que, además de canalizar donaciones masivas, ya articulan alianzas para la adecuación de aulas temporales y la reconstrucción de los hospitales colapsados en las regiones más críticas.
De la administración a la acción en el territorio
Detrás de este despliegue logístico está Ana Lucía Pineda, una administradora de empresas egresada de la Pontificia Universidad Javeriana que ha puesto su experiencia en el sector privado y el emprendimiento al servicio de esta emergencia. Su visión gerencial es la que hoy permite articular los esfuerzos de las empresas y la solidaridad ciudadana en la campaña «Colombia, un solo corazón», canalizando alimentos, medicamentos y kits de higiene, y reconstruyendo instituciones afectadas en las zonas más golpeadas.
«Tigresas Moviéndose con Corazón»: El engranaje de la solidaridad
Ningún líder trabaja en solitario, y el brazo operativo de esta labor de recolección y entrega tiene nombre de mujer. A través de la iniciativa «Tigresas Moviéndose con Corazón«, un grupo de mujeres que inicialmente colaboraba en espacios logísticos y de campaña, se ha transformado en un verdadero escuadrón de emergencia.
Estas «Tigresas» encarnan el instinto de protección y cuidado que históricamente ha sostenido a las comunidades en tiempos de crisis. Ellas han sido fundamentales en la articulación de la logística para asegurar que las donaciones no se queden en bodegas, sino que lleguen directamente a las manos de las madres cabeza de familia, los adultos mayores y los niños que hoy duermen en albergues improvisados.
Un llamado a mantener el latido
La reconstrucción física tomará años, pero ver a tantas mujeres liderando la recuperación diaria nos recuerda la profunda empatía que define a este país. Sin embargo, esta fuerza trasciende cualquier distinción: el verdadero motor de la esperanza ha sido ver a Colombia entera unida con un solo propósito.
Desde las caravanas ciudadanas cargadas de víveres que cruzan las carreteras hasta quienes, con sus propias manos, llegaron sin pensarlo a remover escombros hombro a hombro con los rescatistas, la solidaridad no ha tenido descanso ni fronteras. La tragedia es inmensa, pero la determinación colectiva de no soltar la mano a quien lo perdió todo nos demuestra que, en medio del dolor, esa hermandad colectiva es la que sostiene la esperanza y nos reafirma que somos «Colombia, un solo corazón».
Descripción de la imagen de portada: La Primera Dama, Ana Lucía Pineda, anunció la reconstrucción de tres centros de salud y tres instituciones educativas afectados por el terremoto en Cali
Crédito de la imagen: Red de Salud de Ladera ESE