Los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 no solo reafirmaron a Colombia como una potencia deportiva en la región, sino que dejaron un mensaje contundente sobre el liderazgo femenino en la alta competencia. Con 468 atletas en acción de los cuales 212 fueron mujeres, casi la mitad de la delegación, el país logró traer a casa 266 medallas, firmando así la segunda mejor presentación de su historia en estos juegos.
Entre las atletas que lideraron esta cosecha de preseas, destaca de manera sobresaliente Flor Denis Ruiz. La lanzadora se llevó el oro en jabalina con una marca de 67.34 metros, un registro histórico que no solo le dio la victoria, sino que rompió los récords suramericano y del propio campeonato.
La lista de campeonas es extensa y brillante: María José Rodríguez barrió en el bowling llevándose cuatro oros y una plata; Stefany Cuadrado impuso toda su velocidad para coronarse en el ciclismo de pista, y Mari Leivis Sánchez hizo lo propio levantando el oro en las pesas. En los deportes de combate, el equipo de esgrima con María Jaramillo, Isabella González y Carmen Correa se plantó firme para asegurar la plata en espada por equipos.
A nivel general Colombia dominó por completo los torneos de ajedrez, bowling, ciclismo, esquí náutico, golf, pesas, patinaje, rugby, squash y voleibol. Como ya es tradición, las ruedas mandaron: el patinaje le entregó al país 15 oros, mientras que el levantamiento de pesas sumó otros 13.

Aún con toda esta celebración, la conversación de fondo sigue siendo la misma de siempre. Ciro Solano, presidente del Comité Olímpico Colombiano, lo resumió advirtiendo que, «si bien el talento está demostrado, para seguir creciendo se necesita inyección de capital de la empresa privada y del Estado».
Estos Juegos Centroamericanos nos recordaron de qué estamos hechos: de tenacidad y de una capacidad inagotable para hacer historia. Los resultados no son solo estadísticas, son el reflejo de 468 personas que lo dejaron todo por la bandera tricolor. Para que esta época dorada no se estanque, el salto que falta ya no está en los escenarios deportivos. Es hora de que las políticas públicas y el sector corporativo respalden esta gran oportunidad y entiendan que invertir en nuestro deporte es creer en los niños, niñas y jóvenes que son el futuro y la fuerza de nuestro país.
Imagen destacada: Comité Olímpico Colombiano