Al pensar en la industria del mantenimiento, aparece la imagen de espacios operativos, ruidosos, técnicos, muchas veces masculinos. Durante décadas, esa imagen coincidió con la realidad del sector y, en buena medida, aún lo sigue haciendo.

De hecho, la Unión de Empresas Siderúrgicas (UNESID) reporta que las mujeres representan menos del 1% de la fuerza laboral en roles operativos de producción o mantenimiento. Pero eso está cambiando.  

La industria 4.0 trajo con ella sensores, digitalización, inteligencia artificial y cada vez más liderazgos diversos, pasando de funciones reactivas a proactivas de impacto real. Con una nueva disciplina estratégica en la industria, se han generado soluciones que impactan directamente a la rentabilidad, sostenibilidad y competitividad de las organizaciones. 

Así es como el mantenimiento —una de las áreas más estratégicas y menos visibles de la industria— está viviendo una transformación profunda.  Eddymar Coronel, ingeniera electrónica y Chief Experience Officer en Fracttal que ha trabajado durante años en esa interacción entre tecnología y operaciones industriales, sabe que para transformar el sector se necesita conectar la tecnología con la operación real.

En sus palabras, “La tecnología sólo genera valor cuando logra integrarse de manera natural en los procesos y ayuda a tomar mejores decisiones”.

El valor de la diversidad en entornos industriales 

El mantenimiento moderno exige un conjunto de capacidades que va mucho más allá del conocimiento técnico: visión estratégica para anticipar cuándo y dónde intervenir, gestión del cambio para que los equipos adopten nuevas herramientas digitales, y colaboración transversal entre áreas que antes operaban en silos. Un gerente de mantenimiento hoy necesita hablar con la misma fluidez de datos operacionales que de presupuesto o continuidad del negocio.

Coronel lo plantea directamente: “En mantenimiento y gestión de activos, los desafíos no son solo técnicos. Implican anticipar riesgos, gestionar información, coordinar equipos y priorizar decisiones que impactan directamente en la continuidad de la operación.”

Estas son capacidades que, como ella lo enuncia, no tienen género. 

Sin embargo, la forma en que se componen los equipos cuenta una historia diferente. McKinsey documenta que mientras las mujeres ocupan apenas el 29% de posiciones ejecutivas, en la misma evidencia se encuentra de manera consistente que los equipos diversos toman mejores decisiones al reducir sesgos y anticipar riesgos.

En este contexto, en la diversificación se encuentra la aceleración de la innovación en la transición de la industria del mantenimiento moderno. 

El mes de la mujer en la industria técnica

Eddymar mira hacia el futuro con una visión de conectar la diversidad con la tecnología: “El mantenimiento está evolucionando desde modelos reactivos hacia esquemas mucho más predictivos e incluso prescriptivos.”

Como lo resalta, los perfiles de liderazgo necesarios también requieren nuevas habilidades que no están limitadas por el género.

“Más que hablar de género, creo que la conversación en los próximos años estará marcada por perfiles técnicos capaces de integrar inteligencia artificial, datos y operación para mejorar la confiabilidad, y eficiencia de los activos industriales.”

Cada 8 de marzo se multiplican los homenajes, paneles y campañas en redes. Pero mirar el mes de la mujer desde sectores como el mantenimiento industrial en su silenciosa revolución realmente obliga a ir más allá de la representación simbólica. Nos invita a preguntarnos por la transformación real de industrias estratégicas como esta. 

El cambio concreto que se puede generar puede ser menos visible, pero directo: políticas de contratación que no filtren por género de manera implícita, programas de mentoría dentro de áreas técnicas y empresas que diseñen sus productos pensando en las usuarias que ya están ahí y que, gracias a las voceras de la industria, cada vez serán más.

Divulgación: Este artículo menciona clientes de una empresa del portafolio de Espacio.